El Blues  

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El Blues es una forma de Música popular profundamente personal, creada e interpretada por los descendientes de los esclavos negros Africanos, traidos de América para trabajar en las grandes plantaciones agrícolas del sur de los EE.UU.

A través de su música y sus bailes, el intérprete de Blues exterioriza sus sentimientos personales, reflejando su estado de ánimo; unas veces su tristeza, su melancolía, su desesperación, acompañándose entonces con un ritmo pausado, cansino, que le sirve para disipar su tristeza; otras, en cambio, canta sus alegrías, su amor al placer, al baile y la diversión, marcando un ritmo alegre y desenvuelto que le sirve para la evasión y el disfrute. Pero tanto en un caso como en otro su música está impregnada de Feeling, de alma, del sentimiento que pone el artista de sí mismo cuando lo interpreta.

Es difícil, como en cualquier tipo de música popular, reconstruir los orígenes precisos del Blues. No obstante, sabemos que el Blues no es una música popular de África sino negro-americana, mezcla de las tradiciones musicales africanas, parcialmente conservadas, y de formas musicales pertenecientes a la cultura norteamericana. Sus orígenes se remontan a finales del siglo XIX, tras la Guerra de Secesión y la emancipación de 1865, localizados alrededor de los estados agrícolas -Mississippi, Texas, Louisiana, Alabama- del Sur de los EE.UU.

    

El Blues deriva directamente, por un lado, de las Canciones de trabajo- canto colectivo- interpretadas por las cuadrillas de trabajadores de las plantaciones de algodón, de las líneas del ferrocarril o de la reparación de diques fluviales, que recogían la estructura de Solista-Coro, forma musical de clara ascendencia africana en la que el solista entonaba un verso improvisado sin acompañamento instrumental y al que sus compañeros respondían con otro verso que se iba repitiendo a lo largo de toda la composición a modo de estribillo, creando con ello un efecto rítmico insistente y repetitivo.

De otra parte, los Blues son herederos de los Hollers o gritos, canto individual igualmente improvisado, típico de los campesinos negros ya libres, quienes expresan sus raíces cantando o, simplemente, emitiendo aullidos o gritos largos e intensos. Estos gritos presentaban ya una de las características clásicas del Blues: la estructura de la estrofa musical en AAB. El intérprete repetía dos veces el primer verso hasta que conseguía dar con un tercero que no rimaba con el primero, aunque sí se relacionaba temáticamente con aquéllos. Estos versos solían ser entonados siguiendo la estructura de las antiguas baladas de origen europeo-inglesas, irlandesas y escocesas preferentemente - y españolas y francesas en menor medida, de 8, 10, 12 ó 16 compases. Paulatinamente fueron imponiéndose las canciones de 12 compases y ya, a finales del siglo XIX, se cierra la estrutura típica del Blues tal y como la conocemos hoy en día, como cancion popular con estrofas construidas sobre tres versos de rima AAB y con una estructura de 12 compases.

Los primeros Bluesmen eran una mezcla de cantantes callejeros y de tabernas que entonaban tanto baladas como Espirituales o simplemente Blues. Estos pioneros fueron los creadores del denominado Blues primitivo o Blues Rural, estilo que muy pronto se extendió por la mayoría de las ciudades de los estados sureños, dando origen a las dos primeras formas de Blues diferenciadas: Blues de Mississippi o Blues del Delta y Blues de Texas.

Los Bluesmen del Delta, más sedentarios, pero muy conocidos localmente, fueron los primeros en incorporar la guitarra y la armónica a su acompañamiento vocal, abandonando el banjo y el violín, instrumentos típicos de épocas pasadas. Sus temas favoritos estaban relacionados con la vida rural: algodón, plagas, cosechas, arados, mulas, inundaciones, sequías, o expresaban el deseo de escapar a una vida miserable, al desamor, a la resignación.

Un rasgo distintivo entre la mayoría de guitarristas del Delta es la utilización de la técnica del Bottleneck, consistente en deslizar un cuello de botella, un cuchillo, o un tubo de metal por las cuerdas de la guitarra, produciendo así un sonido quejumbroso, tratando con ello de prolongar en la guitarra el tono triste de la voz humana. Asentados en las principales ciudades del Mississippi - Jackson, Leyland, Vicksburg, Clarksdale, Yazoo city - o de Louisiana - Shreveport, Nueva Orleáns, Baton Rouge- su influencia se extendió rápidamente gracias a la actividad de grandes figuras como Charlie Patton (1891-1934), considerado el padre del Blues del Delta; Huddie Ledbetter "Leadbelly" (1888-1949), rey de la guitarra de 12 cuerdas, creador del estilo, imitadísimo y gran difusor del blues rural más allá del área del Delta; Walter Lewis "Furry Lewis" (1895-1981); "Mississippi" Fred McDowell (1904-1972) y Booker T. Washington "Bukka White" (1906-1977), grandes virtuosos del sonido Bottleneck. Lonnie Johnson (1889-1970), guitarristas de gran talento, interpretó un Blues más elegante y sofisticado al incorporar elementos jazzísticos a la guitarra. Eddie James House Jr. "Son House" (1902-1988) alternaba Blues con Gospels y Espirituales y ejerció una enorme influencia en músicos de la generación posterior, especialmente en Robert Johnson y Muddy Waters.

El otro tronco primitivo del Blues lo representaba el Blues Tejano, Músicos menos sedentarios que los del Delta, solían acompañar los desplazamientos de los trabajadores del ferrocarril, de los diques, de los aserraderos, interpretando su música en los Honky-Tonk, en los Barrelhouse, garitos y tabernas baratas, lugares de diversión, donde solía haber un Piano. El Piano fue, casi desde el principio, el instrumento favorito de los Bluesmen tejanos, quienes crearon un estilo característico: el sonido o estilo Barrelhouse, antecesor directo del Boogie Woogie. El nuevo estilo combinaba Ragtime con Blues. Música surgida para el baile y la diversión, muy rítmica y percusiva, solía acompañarse de cantantes de ruda y potente voz. Sus letras reflejaban muchos aspectos de la vida urbana: viajes, trenes, prostíbulos, sexo, juego. Algunos representantes de este estilo son: Blind Lenon Jefferson (1897-1929), guitarrista y cantante, autor de numerosos Blues cargados de ironía y frescura; Rufus Perryman "Speckled Red" (1892-1973), quien junto a Charles Edwards "Cow Cow Davenport" (1894-1955), fueron los representantes más destacados del rudo y primitivo estilo Barrelhouse; Alger "Texas" Alexander (1880-1955), cantante y compositor que influyó en Sam "Lightnin" Hopkins (1912-1982), quien aunque algo mayor que los anteriores, puede considerarse el último de los Bluesmen rurales callejeros, siempre fiel al estilo del Blues primitivo.

Los Blues primitivos, especialmente los del Delta, con su carácter personal e intimista, dominaron la escena musical desde sus comienzos. Pero tras la Primera Guerra Mundial irrumpieron con fuerza los Turbulentos Veinte. Cautivados por el ambiente liberal y relajado del momento, los músicos van a cantar a una vida de noches alegres y febriles experiencias. La vida cambia y con ella cambia también el Blues. Es el momento del Blues Clásico. Dominadores de la escena musical durante toda la década, los Blues Clásicos traen la figura del músico profesional. Con la aparición del letrista-compositor se pierde, en parte, la expresividad individual del artista. Música más instrumental que vocal, recoge claras influencias del campo de Jazz. Los cantantes, mayoritariamente femeninas, solían acompañarse por bandas de Jazz: Louis Armsrtrong, Fletcher Henderson, Tommy Dorsey, King Oliver o Jelly Roll Morton, entre otros, fueron destacados Jazzmen que colaboraron en la expansión de los Blues Clásicos. Herederos directos de los espectáculos ambulantes de los Medicine-Shows y de los Minstrels, que dieron trabajo a muchos artistas negros, pronto crearian sus propias bandas, realizando numerosas giras por todas las ciudades del país, especialmente por St. Louis, Chicago, Nueva York, Menphis. La demanda de este nuevo estilo alcanzaría tal proporción entre las poblaciones blanca y negra que las compañías discográficas se interesaron por él. Aparece la etiqueta Race Records o Discos raciales, que englobaba todo tipo de música hecha por negros y que se vendía masivamente. Victor, Columbia, Paramount, y especialmente Okeh Records, que fue la primera que grabó, en 1920, un disco de Blues:  "Crazy Blues". Un artista femenina, Mammie Smith, obtuvo un éxito fulgurante y abrió el camino a toda una pléyade de geniales vocalistas tremendamente populares: Gertrude "Ma Rainey" (1886-1939), representa el eslabón entre el Blues rural y el Blues Clásico; Lizzie Douglas McCoy "Menphis Minnie" (1897-1939); Ida Cox (1896-1967); Victoria Spivey (1906-1976) y destacando, por encima de todas ellas, Bessie Smith (1894-1937). Poseedora de una voz y un feeling excepcionales, dominó los escenarios durante todo el período, aunque su mal carácter, la bebida y la Gran Depresión acabaron por arruinarla. Su estilo influyó en voces femeninas posteriores que interpretaron estilos tan dispares como Billie Holiday en el campo del Jazz o Janis Joplin en el Rock de los años 60.

Paralelamente al desarrollo del Blues Clásico se produjo un hecho que condicionaría el rumbo que iba a tomar el Blues. La entrada de EE.UU en la Primera Guerra Mundial exigió la potenciación de la industria militar, siderúrgica y pesada, radicada en las ciudades del norte -Chicago y Detroit- y en menor medida en Nueva York y en la Costa Oeste - Los Angeles, San Francisco. Hacia allí se dirigieron legiones de trabajadores negros procedentes del profundo Sur, quienes, además de su esperanza, llevaron consigo su música: Un Blues Rural, primitivo, que puesto en contacto con las nuevas condiciones de vida, más urbanas, alteraron su música y dieron origen a los Blues Urbanos.

Chicago va a convertirse en el Nuevo Paraíso, la ciudad de la liberación y la independencia para el negro. Si en 1850 sólo habitaban el South Side 300 negros, en 1925 la cifra alcanza los 100.000. En Chicago van a fundirse los estilos sureños, el de los guitarristas del Mississippi y el pianístico Barrelhouse Tejano, con el añadido Jazzístico del Blues Clásico. El resultado, un nuevo estilo que añadir a la larga evolución del Blues: el Boogie-Woogie, música de ritmo frenético, más directa y áspera que la de los elegantes Blues Clásicos. Nacido para el disfrute, el baile y la evasión, solía interpretarse en los garitos, clubes, fiestas de barbacoa y, sobre todo en las frecuentes fiestas de alquiler, donde el Boogie no paraba de sonar hasta el amanecer, reflejando en sus letras la nueva situación del negro-americano: vivienda, trabajo, salarios, alcohol, gangsters, juego, sexo. Estos fueron los temas preferidos de los Bluesmen urbanos de los años veinte. Artistas tan influyentes como William Lee Conley " Big Bill Broozy" (1893-1958), Leroy Carr (1905-1935), junto a "Sleepy" John Estés (1899-1977) o Hudson Whittaker "Tampa Red" (1904-1981), fueron los forjadores del nuevo estilo, fundiendo primitivismo y ciudad. Junto a éstos, los pianistas Boogie Joe "PineTop" Perkins (1913-?), Roosevelt Sykes (1906-1983), y Clarence "PineTop" Smith (1904-1929), considerado el creador del nuevo estilo Boogie con su canción "Pine Top´s Blues", de obligado repertorio para todos los artistas del momento.

La gran expansión del Blues durante los años veinte se vio colapsada violentamente por los efectos producidos por el Crach de la bolsa de Nueva York en 1929. La Gran Depresión que siguió afectó a millones de trabajadores, negros sobre todo. Las consecuencias fueron trágicas para su música: cierre de clubes y salas de baile, recisión de contratos a numerosos artistas, retroceso de la industria de los Discos Race, migraciones de nuevo al profundo Sur, recuperación de Bluesmen que trabajaban en sus canciones un espíritu más fatalista y un mayor contenido social.

Afortunadamente la situación no durará mucho tiempo. La recuperación económica y el fin de la Ley Seca, en 1933, supusieron la apertura de nuevos locales y la consiguiente contratación de artistas. De nuevo tomaron el testigo los grandes protagonistas de la década anterior, a los que se incorporaron nuevas voces, entre las que sobresalía la decisiva figura de Robert Johnson (1911-1938), próximo al Blues rural, cuyas míticas 29 canciones, su estilo personal y sus innovaciones musicales influyeron poderosamente en autores como Muddy Waters o Elmore James, preparando el terreno para la segunda gran expansión del Blues y su nuevo estilo : el Rhythm and Blues.

El Rhythm and Blues se mantuvo fiel a las primitivas estructuras musicales del Blues, a las que se incorporaron grandes dosis de ritmo duro y pesado que se conseguía con la utilización masiva de guitarras y bajos eléctricos fuertemente amplificados, potentes baterías y el acompañamiento de una poderosa sección de viento: saxos, trombones, trompetas. Todo ello aunado por la vigorosa voz del cantante, quien tenía que cantar a gritos para dejarse oír por encima del estruendoso sonido de las bandas. Originario de las ciudades del Medio Oeste -Oklahoma, Dallas, Kansas City - y encarnado principalmente por cantantes como Josep Vernon Turner "Big Joe Turner" (1911-1985) o Jimmy Rushing (1903-1972), pronto se extendió el nuevo sonido por todas partes: Los Angeles, San Francisco, Oakland en la Costa Oeste; Chicago, Detroit, Nueva York en el norte; St. Louis, Menphis, Nueva Orleáns.

El nuevo estilo produjo un efecto enorme: música de una alta expresividad sonora y con un ritmo muy acusado, procuraba levantar emocionalmente al público, como si quisiera reaccionar, con sus agresivos y enloquecedores sonidos, contra el estilo edulcorado que había penetrado en la música negra durante la época de Swing en los años 30.

El Rhythm and Blues se constituyó como un estilo bastante homogéneo. No obstante surgieron peculiaridades regionales acusadas como : Rhythm and Blues de la Costa Oeste. Allí, autores como Aaron T-Bone Walker (1910-1975), pionero de la guitarra eléctrica en el Blues, influido por Charlie Christian quien la había introducido en el campo de Jazz; Riley B. King "B.B. King" (1925), el Bluesmen mas popular y reconocido, que ha sabido mantenerse en la cima desde los 50 hasta hoy, con su inseparable guitarra Lucille -que forma ahora parte de los tesoros del Vaticano- fueron los difusores de un estilo de Rhythm and Blues, con mayores influencias Jazzísticas y más hacia la balada, pero con igual fuerza expresiva. Rhythm and Blues de Nueva York, menos agresivo, más melódico y suave, quizás influido por el Blues de Piedmont o Blues de la Costa Este. Pero el estilo que se impone y domina ampliamente es el Rhythm and Blues de Chicago, donde se establecen las grandes bandas capitaneadas por figuras míticas como las de Mckinley Morganfield "Muddy Waters" (1915-1983), verdadera factoría de la que surgieron numerosos músicos continuadores del estilo; Elmore James (1918-1963) continuador del sonido Bottleneck rural, ahora fuertemente amplificado; Arthur Chester Burnett "Howlin" Wolf (1910-1972); Rice Miller "Sonny Boy Willianson" (1897-1965), armonicista innovador y "Alma Mater" del nuevo sonido, junto a Willie Dixon (1915-1992), multiinstrumentista, letrista, compositor, productor y organizador del American Folk and Blues Festival, que divulgó el Blues por toda Europa desde los años 60 hasta los 80.

A mediados de los años 50 la aparición del Rock and Roll hizo retroceder la popularidad del Blues. Muchos músicos se retiran, o limitan sus actuaciones a los tugurios de los barrios negros de las ciudades. Las grandes figuras de la etapa anterior saltan a Europa, donde jóvenes blancos, especialmente británicos -Eric Clapton, Eric Burdon, John Mayall, Jimmy Page, Rolling Stones, quienes van a asimilizar el Blues y a reexportarlo a los EE.UU., pero con un matiz más rockero.

Se recuperan nombres olvidados, aumentan la grabaciones discográficas, se forman numerosas bandas mixtas: Paul Butterfield (1942-1987); Johnny Winter (1944); Mike Bloomfield (1943-1981). Aparecen nuevos músicos que recogen el testigo del sonido del Rhythm and Blues, llamado desde entonces simplemente Blues: Buddy Guy (1936); Amos Wells "Junior Wells" (1934-1998); Henry Saint Claire Fredericks "Taj Mahal" (1942); Albert Nelson "Albert King" (1923-1992), quien lanzó su famoso grito de "Blues Power", en el 68 desde el mítico Fillmore de San Francisco. Emergen voces femeninas, casi desaparecidas de la escena desde la época del Blues Clásico: Willie Mae Thorton "Big Mama Thorton" (1926-1984-) o la arrolladora Cora Walton "Koko Taylor" (1938), y se recupera al Gran Solitario John Lee Hooker (1917), creador de un estilo Boogie a la guitarra, muy rítmico y personal  y uno de los más asiduos colaboradores con músicos blancos como Canned Heat, Carlos Santana, Ry Cooder o Van Morrison.

Los años 60 supusieron la apoteosis de la música negra. El Blues triunfa por todas partes: El Jazz ensaya nuevos sonidos más Funky, más negros, volviendo la mirada a las raíces. El Soul surge con atronadora fuerza convirtiéndose en el vehículo musical que mejor pretende expresar el Feeling de la música negra y la nueva posición del negro en la sociedad americana, como lo proclama James Brown: "Dilo alto, soy negro y estoy orgulloso".

Sin embargo, esta general aceptación va a suponer la inicial fragmentación en la unidad originaria del Blues. Se hablará a partir de ahora de Folk-Blues, Country-Blues, Rock-Blues, Jazz-Blues e incluso de Flamenco-Blues, como reconocimiento al papel que ha desenpeñado el Blues en el desarrollo de los nuevos estilos de la música popular. Pero lo cierto es que el propio Blues se ha visto fuertemente influido por esos mismos estilos, y sus cualidades musicales originarias han quedado dañadas, quizás debido a un cierto estancamiento, que le ha llevado a una estandarización en los temas y a la repetición de fórmulas musicales artificiales, carenrtes de improvisación, dominadas por un sentido más comercial que artístico, más lucrativo que intimista y personal y que hace que, según avanzan los nuevos estilos de la música negra, -Funky, Rap, Hip-Hop, Dance Music, Electro-Funk, Latin-Soul- la huella de los Blues vaya difuminándose. Con todo, la aparición de la nueva generación de músicos surgidos en los 80 y 90, con nombres como Lurrie Bell (1958), Billy Branch (1952), Vasti Jackson (1959), Robert Cray (1953), o Lucky Peterson (1963), supone la creatividad suficiente para seguir manteniendo viva una tradición musical, pues como señala el veterano John Lee Hooker:

                                                                                 Quizás no tengamos nunca un número uno
                                                                    en el Hit-Parade, pero siempre estaremos ahí, como
                                                        "Old man river", porque el Blues, verdaderamente no sabe lo que es el fin.

 

 

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