EL JAZZ

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Son muy pocos los que, a estas alturas de la historia, no consideran al Jazz como género musical que más ha contribuido al desarrollo de la improvisación en la música occidental del siglo XX. Compositores como Stravinsky o Ravel se interesaron por él. El propio Béla Bartók llegó a grabar una de sus obras, escrita expresamente para Benny Goodman. Hoy en día el Jazz se estudia en consevatorios y universidades de Europa y América. Ha salido de las viejas cavas llenas de humo para trasladarse a las mejores salas de concierdto de todo el mundo, llegando a convertirse en una música universal.

De forma muy resumida entraremos en sus orígenes e intentaremos arrojar algo de luz sobre sus elementos esenciales. Ante todo debemos decir que el Jazz es un arte musical individualista, de reafirmación personal; el jazzman crea su sonido, es su seña de indentidad, su propia voz, justo al contrario de lo que sucede en música clásica, donde el intérprete busca un sonido ideal, basado en un modelo concreto revelado por el maestro. Este afán de reafirmación personal del músico de Jazz es tan antiguo como el propio Jazz. La tradición musical del negro americano hasta la guerra de secesión de 1861 era principalmente vocal. De la dificultad de adaptarse a instrumentos desconocidos para ellos y ante la imposibilidad de estudiarlos por su condición de negros, no les quedó otra opción -por otra parte la más lógica- que la de trasladar a cornetas, clarines, trombones, etc. los recursos expresivos de la voz humana; como la risa, el llanto, quejidos o gruñidos de animales, introduciendo, a su vez, elementos ajenos al instrumento, tales como desatascadores, jarras de cerveza utilizadas como sordinas, etc. Hoy poco queda de aquellos efectos sonoros que quizás ahora nos parazcan exagerados, pero el musico de Jazz sigue considerendo el instrumento musical como una prolongación de su propia voz.

    

Otro de los aspectos má importantes y trascendentes de la música que nos ocupa es el relativo al ritmo. Según Barry Harris, uno de los grandes pianistas del Jazz moderno, la música de Jazz posee tres elementos importantes; el ritmo, el ritmo y el ritmo. No seremos nosotros quienes lo desmintamos. Todos hemos oído alguna vez la palabra "Swing". De difícil definición, el swing es esa sensación de balanceo rítmico producido por el desplazamiento en la acentuación y la utilización de la síncopa a gusto del intérprete, haciéndonos sentir en ternario, cuando lo que en realidad se toca es en binario. De ahí la afirmación tan extendida de que el Jazz no se puede escribir.

El Jazz es una música de tradición que incorpora de forma permanente nuevos elementos a sus recursos anteriores. Este hecho es, en sí mismo, la "tradición". Se trata de una música mestiza, que al carecer de una raíz sólida, se sirve de multitud de influencias para llegar a consolidarse. El panorama es claro. Aunque los negros norteamericanos sean descendientes de africanos, en los tiempos de la gestación del Jazz poco quedaba en éstos, de una lejana cultura africana. Por eso, no sólo estaba presente la componente africana en sus orígenes sino además, y sobre todo, la influencia de la música europea de la época.

En Nueva Orleáns de finales del siglo XIX, debido a su cosmopolitismo y permisividad, se daban la condiciones óptimas para que pudiera surgir el fenómeno del Jazz. El origen francés de la ciudad, la influencia española que llegó a través de las Antillas, las comunidades anglosajonas cada vez más numerosas, cada una con su cultura musical bajo el brazo, y el establecimiento de numerosos locales de diversión, fomentaron la formación de orquestas de músicos negros que, partiendo de una interpretación libre de la melodía, generaban un pseudounísono que acabó convirtiéndose en improvisación colectiva. Pero, en 1917, las autoridades de la ciudad cerraron Storyville, el barrio de mala nota de Nueva Orleáns, quedándose los músicos sin trabajo y viéndose obligados a emigrar. Uno de estos músicos, el más importante, fue el que rompió con el estilo tradicional, el inventor del solo improvisado, Louis Armstrong.

Con Armstrong nace el lenguaje del Jazz. El fraseo y el swing de Louis Armstrong eran el camino a seguir. Fue el primer solista en improvisar sobre la secuencia armónica, alejado totalmente de la melodía. El desarrollo armónico y formal llega de la mano de grandes pianistas como Earl Hines, que integró el lenguaje de Armstrong en su propio estilo pianístico, o los pianistas stride de Nueva York (stride: estilo pianístico procedente del Ragtime, muy popular en Nueva York durante la década de los años 20. El estilo stride consiste en crear una línea de bajo con la mano izquierda, ponderando los tiempos fuertes del compás -1 y 3-, mientras la mano derecha toca el acorde en los tiempos débiles 2- y 4-) , como James P. Jonhson, Eubie Blake y Thomas "Fast" Waller, que fueron solistas virtuosos, siendo, probablemente, los primeros músicos de Jazz en estrenar obras sinfónicas. A partir de este momento surgen grandes improvisadores en la escena del Jazz de Chicago, músicos blancos con buena formación que habían entendido perfectamente el Jazz de Nueva Orleáns, al que dotaron de una mayor flexibilidad y sofisticación. Músicos de la talla de Bud Freeman (saxo tenor), "Bix" Beiderbecke (trompeta) -el más importante de todos- lograron consolidar lo que se conoció como estilo Chicago. Pero de manera simultánea, en Nueva York surgían orquestas como la de Duke Ellington, que ya triunfaba en el Cotton Club, o Fletcher Henderson, que incluía en su formación a uno de los intérpretes de saxo tenor más importantes de la historia del Jazz: Coleman Hawkins.

Louis Armstrong Beiderbecke "Bix" Coleman Hawkins
Duke Ellington
Earl Hines
Eubie Blake
Fletcher Henderson
James P Johnson
Thomas Fast Waller
Willie The Lion Smith
Coleman Hawkins apareció en Nueva York con la orquesta de Fletcher Henderson en los primeros años veinte y puede decirse que se mantuvo en primero línea hasta su muerte en 1969. Su influencia se dejó sentir a partir de 1930 con sus improvisaciones sobre acordes de paso que no figuraban en la secuencia armónica original. Con él se abre una década en la que irán apareciendo importantes solistas, Lester Young y Ben Webster en el saxo tenor, el gran Benny Carter en el saxo alto, Cootie Willians y Roy Eldridge en la trompeta, Billie Holliday y Ella Fitzgerald en las voces, Art Tatum en el piano, Jo Jones, virtuoso de la batería y otros, como Barney Bigard o Benny Goodman en el clarinete.
Lester Young
Ben Webster
Benny Carter
Cootie Willians
Roy Eldridge
Ella Fitzgerald
Art Tatum
Jo Jones
Barney Bigard
Benny Goodman

La década de los treinta supuso un período de consolidación. Todos los conocimientos y experiencias adquiridos durante los años veinte abrieron nuevos caminos para desarrollar el Jazz. El repertorio, antes compuesto principalmente por Blues y estructuras de origen ragtime se amplía, añadiendo a este corpus canciones de moda procedentes de los espectáculos de Broadway y firmadas en la mayoría de los casos por compositores de gran prestigio como George Gershwin, Victor Young, Irving Berlin a los tándem formados por Lorenz-Hart y Burke-Van Heusen. En este tiempo las composiciones originales de los músicos de Jazz se atienen a la estructura Stándard de 32 compases. Esta estructura se compone de dos secciones de 8 compases, la segunda de ellas con una casilla de 1 ó 2 compases que sirven como paso de puente -habitualmente en otra tonalidad- también de 8 compases, para finalizar con otra sección de 8 compases similar a la primera. Todo esto sirvió para pulir y precisar la improvisación en solo a la vez que la sección ritmica comenzaba un período de liberación encabezado por el mencionado Jo Jones. Es también durante esta década cuando más se prodigan las grandes bandas. Duke Ellington está en su apogeo y la banda de Count Basie causa estragos en Kansas City. Es al final de este período cuando va a ocurrir el fenómeno más convulsivo de la historia del Jazz.

Al igual que ocurriera con el cierre de Storyville en Nueva Orleáns, la segunda guerra mundial afecta sobremanera a las posibilidades de empleo de los músicos y las grandes bandas se desintegran con la movilización. Pero hay dos figuras emergentes que cambiarán el Jazz para siempre: Charlie Parker (saxo tenor) y Dizzy Gillespie (trompeta).

Dizzy Gillespie
Charlie Parker

Con ellos el jazz deja de ser una Música de baile. Se vuelve intelectual y furioso. Sus improvisaciones no se parecen en nada a lo escuchado anteriormente. Se trata de una música frenética que en el plano melódico, pero sobre todo en el rítmico, resultaba incomprensible para los swingueantes intérpretes de los años treinta. Sus líneas melódicas cargadas de cromatismos y su figuración rítmica abundante en grupos irregulares hacía necesaria la utilización de un mayor número y variedad de armonías de paso. Era la revolución del Be-bop, llamado así por caracterizar esta onomatopeya el fraseado de sus motivos melódicos. Incluso algunos temas característicos de esta etapa tenían títulos extravagantes como Oop o pada de Dizzy Gillespie o Klactoveedsedsteen de Parker. En lo que al material temático se refiere, se enfrentaban casi siempre a composiciones propias, utilizando la estructura armónica de temas stándard e incluyendo en ellas sus zigzagueantes melodías.

A consecuencia de esto, la sección rítmica evidentemente cambió y se liberó del mero papel de acompañante, incluyendo en su diálogo con el solista frases rítmicas imprivisadas, a modo de respuesta antifonal. En este estilo se evidencia claramente una similación notable de la música europea, como ya ocurrió en ocasiones anteriores, que prolongó y renovó el lenguaje del Jazz.

El camino que abrieron Parker, Gillespie, Thelonious Monk -pianista y probablemente el mejor compositor de Jazz-, Bud Powell (Piano), Fast Navarro (trompeta), Kenny Clark y Max Roach (batería) con J.J. Johnson (trombón), Charlie Mingus (contrabajo) y Charlie Christian (guitarra eléctrica) fue la pista de despegue que lanzó al Jazz fuera de lo que podríamos llamar música popular.

Bud Powell
Fast Navarro
Kenny Clark
Max Roach
J.J. Johnson
Charlie Mingus Charlie Christian
Billie Holliday

Todas las corrientes actuales, incluyendo la improvisación libre, tienen su punto de referencia en la creación Bop. La libertad creadora impulsada por los boppers fue seguida por todos los músicos de Jazz posteriores a Parker: Miles Davis, Dexter Gordon, Bill Evans, John Coltrane, Wes Montgomery, Eric Dolphy, Sonny Rollins, Ornette Coleman, Cecyl Taylor y tantos otros ilustres nombres del Jazz hasta el momento actual.

Miles Davis
Dexter Gordon
Bill Evans
John Coltrane
Wes Montgomery
 
Eric Dolphy
Sonny Rollins
Ornette Coleman
Cecyl Taylor
 

Uno de los músicos que mejor supo captar el legado de Parker fue Barry Harris, (pianista en activo desde los primeros años cincuenta), quien ha desarrollado un sistema para la enseñanza de la improvisación basado en una escalística lógica y una codificación de las frases.

Barry Harris

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